La literatura y los mundos imaginarios

Si de algo se compone un buen libro es de una buena ambientación, el escritor debe ser capaz de crear un mundo detallado para que el lector sienta que la historia es verdadera. Muchas veces hemos visto historia que lo han logrado y que por tal motivo se han merecido el reconocimiento de todo el mundo de la literatura.

 

Esos mundo que se crean pueden ser sacados de las  pura imaginación del escritor o puede ser algo parecido más a la realidad, pero en ninguno de los casos prohíbe que nos sintamos atraído por la historia y que nos planteemos vivir en dichos mundos.

 

Existen construcciones de escenarios que son destacadas, por empleo, los libros del señor de los anillo, o el mismo quijote, saben narrar en detalle el entorno, al punto en que uno se lo puede imaginar, sobre todo se toma en cuenta el detalle para hacer autentico el escenario.

 

Podemos poner como ejemplo la seguridad, una situación que conocemos y de la que estamos conscientes, y que, cuando se agrega a una historia, sentimos un realismo mayor. De hecho, hay caso puntuales en donde una puerta, una cerradura es clave para el desarrollo de una historia, incluso cuando el tema principal sea otro.

 

Por poner un ejemplo donde la seguridad ha sido parte importante de una historia se ve viene a la mente el libro de Harry Potter y la piedra filosofal, en donde una puerta cerrada seria el detonante de una serie de acciones, en este caso no era una cerradura puesta por cerrajeros Mataro 24h, sino más bien una que se abría con mencionar unas cuantas palabras mágicas.

 

En ese caso, la seguridad de la puerta abrirá el camino al conocimiento de un misterio, el cual fue el que fue hilando la historia en cuestión; si no hubiese estado esa puerta allí y si no se hubiese relacionado el que estuviese cerrada con la seguridad, probablemente la historia hubiese carecido de veracidad.

As como la seguridad ha sido parte importante en la ambientación, también tenemos la descripción de los lugares de manera muy especifica, como se logra en el señor de los anillos, donde el escritor hace especial incapie en los detalles de la escenografía describiendo todo lo que ve, incluso lo que siente; eso le da realismo a la historia.

 

Un buen libro y una buena historia se ayuda en cosas tan sutiles como los detalles y es lo que hace que uno pueda imaginar a la par de quien ha escrito la historia.

 

No podemos negar que el trabajo de crear un mundo imaginario que dentro de su irrealidad sea creíble no es sencillo, se necesita de mucha técnica y de mucha pasión por lo que se está haciendo, y quizá eso sea lo que separa a los buenos libros de los que no lo son tanto.

 

Mundos imaginarios que nos invitan a leer, muchos imaginarios con los que las palabras se reivindican, pues si somos capaces de llevar esas palabras a imágenes verídicas y contundentes.

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